EL SORTEO EN LAS CORRIDAS DE TOROS PROGRAMA: CHARLAS TAURINAS

EL SORTEO EN LAS CORRIDAS DE TOROS, AHÍ SE REPARTE LA SUERTE.

Se sabe con certeza que fueron primero los ganaderos, aquellos de abolengo y propietarios de celebérrimos apellidos y de las ganaderías madres de todas las dehesas en el campo bravo, eran ellos, quienes «sabiendo» lo que llevaban dentro sus toros asignaban por números los que habían de lidiar tal y tal figura y los que dejaban para los otros alternantes. Otra variante que hasta la fecha se respeta con algunas consideraciones se da cuando se lidian diversas ganaderías, debiendo ir por delante, primera de lidia la ganadería más antigua y cerrando también esta. Fueron Cúchares y el guipuzcoano Luis Mazzantini, los primeros en oponerse a esta práctica, hasta que en el año de 1923 aparece en los reglamentos la modalidad del «SORTEO», para que en igualdad de circunstancias y dejándolo a la suerte fueran sorteadas las reses a lidiar. Para ello, la tradición señala que para sortear, cuatro horas antes de cada festejo, se formen «Lotes» dos toros en cada lote, y serán tres lotes para corrida de 6 toros 6; o bien dos lotes de tres para los mano-a-mano. Por los pasillos, troneras y burladeros de los corrales de la plaza han desfilado hablado, opinado, discutido y por último negociado; apoderados, banderilleros y peones de confianza de los espadas anunciados en el cartel, para después de una discusión basada en sus profundos conocimientos sobre el embestir, caminar, actitud y comportamiento de los toros en el ruedo, opinión por demás estéril, pues antes que nada debemos recordar que «los toros no tienen palabra de honor» y más que eso; ni fueron a escuela alguna, y menos son dueños de los genes que rigen su comportamiento frente a capotes, caballos y muletas. Forman así los lotes: el listón 67 alto de agujas va con el 32, cómodo de encornadura; y el 117 de enorme morillo va con el castaño 16, de bajas hechuras; y el alegre y avispado, cárdeno claro, caribello, 111 va con el 54 negro zaino que parece reservón. Los lotes, de tal manera conformados combinarán el bajo tamaño de un toro, con el otro, alto y de buen corte; el pali-abierto con el corniapretado tratando de compensar las desigualdades que aún en el encierro más parejo existen. Hechos los lotes, será el apoderado del más veterano o primer espada de los alternantes quien escriba en una hojas de papel arroz para tabaco los números de los toros de cada lote; pasándolos al representante o apoderado del tercer espada, el más nuevo, o de más reciente alternativa, que no siempre es el más joven, quien doblará lo papelitos hasta convertirlos en verdaderas pelotitas de papel. El apoderado del segundo espada tiene el derecho de «matar filos» expresión que significa verificar que las bolitas sean similares en su conformación, ninguna más grande que la otra, ni más comprimida o apretada, o con algún pliegue o doblez identificable que permita con maña y truco reconocerle. Ahora, es el momento en que cualquiera de los participantes incluido el ganadero o empresa, podrán tocar las bolitas para transmitirles la buena briba. Curioso, e interesante resulta observar un sorteo en el que esté presente uno de los ganaderos de San Martín don José Chafick pues este, teniendo en su mano izquierda una verdadera baraja de estampas multicolores, algunas plastificadas de santos, vírgenes y sangrantes cristos; con esta baraja abierta en abanico cubrirá las tres bolitas que le son presentadas y poniendo su otra mano debajo de ellas les cobijara, invocando la protección de los santos y madonas de las estampas.